Detección de la osteoporosis, una oportunidad para trabajar en pro de una vejez saludable

Detección de la osteoporosis, una oportunidad para trabajar en pro de una vejez saludable

En Colombia, el diagnóstico precoz de la osteoporosis puede reducir la morbilidad y la mortalidad causadas por ella.

La prueba DEXA es la forma más utilizada para medir la densidad ósea, pero el profesional de la salud puede utilizar otras herramientas  para confirmar el diagnóstico o saber si el tratamiento de la pérdida de hueso está funcionando. Detectar mediante cuestionarios la presencia de factores de riesgo para la enfermedad y sus complicaciones es fundamental para determinar las medidas de prevención y el tratamiento en cada caso. El diagnóstico y la intervención temprana retrasan el desarrollo de la enfermedad y mejoran el resultado del tratamiento. Por lo tanto, aplicar herramientas como el FRAX, que sean capaces de reconocer a las personas con alto riesgo de desarrollar osteoporosis y fracturas por fragilidad, es una forma eficaz de mejorar la calidad de vida de los pacientes y de comprender mejor el mecanismo patológico de la enfermedad.

Para ayudar a identificar a la población en riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad, un examen de salud ósea con evaluación de la ingesta de calcio y aplicación de cuestionarios que permita determinar antecedentes familiares de osteoporosis en adultos (fractura de cadera, cifosis), tabaquismo, alcoholismo, enfermedades y uso de medicamentos predisponentes  es importante a cualquier edad. La evaluación de la masa ósea, la identificación del riesgo de fractura y la determinación de quién debe ser tratado son los objetivos óptimos al evaluar a los pacientes con osteoporosis y alto riesgo. Los especialistas recomiendan una prueba de densidad mineral ósea utilizando una máquina central DEXA (absorciómetro de rayos X de energía dual). Es simple, indoloro, toma de 5 a 10 minutos y usa muy poca radiación.

Se espera que en 2030 aumenten el número de fracturas por fragilidad en un 70% en Colombia si no se mejora la prevención, promoción de la salud, la autonomía y funcionalidad a través de sistemas de soporte sociosanitarios para atender el envejecimiento. Solo previniendo la pérdida de masa ósea será posible afrontar este importante problema de salud pública. Hay tres componentes principales de una estrategia preventiva eficaz. El primero es garantizar que se logre un pico de masa ósea óptima durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta temprana. Aunque gran parte de la masa ósea máxima está determinada por la influencia genética, hay otros factores importantes sobre los que uno tiene control. Estos incluyen una ingesta adecuada de calcio en la dieta, buena nutrición, ejercicio y suficiencia hormonal. El segundo aspecto de la prevención es el mantenimiento de la masa ósea adquirida. El cuidado de los huesos requiere una ingesta adecuada de calcio y ejercicio, así como evitar el tabaco y el alcohol en exceso. Ciertas enfermedades como el hipertiroidismo y medicamentos como los esteroides o anticonvulsivos tenderán a erosionar los depósitos de hueso en cualquier momento de la vida.

El tercer aspecto de la prevención es contrarrestar el proceso de pérdida ósea relacionada con la edad que se produce después de los 40-45 años. En las mujeres, la menopausia acelera notablemente la pérdida ósea. Las medidas para asegurar que la pérdida ósea se minimice durante los años intermedios y más allá incluyen una nutrición adecuada (vitamina D y calcio) y suficiencia hormonal. La terapia de reemplazo hormonal es una opción que debe ser evaluada por el especialista, porque detiene la pérdida ósea asociada con la menopausia. Con este enfoque de tres fases, que requiere una atención constante a la salud ósea durante toda la vida, se puede minimizar el riesgo de desarrollar osteoporosis y sus complicaciones.

En conclusión, trabajar en pro de una vejez saludable debe ser un tema prioritario para todos, en especial en un país donde las políticas públicas enfocadas al cuidado óseo son bastante precarias, aún así, no podemos dejar de juntar esfuerzos para conseguir nuestros objetivos que faciliten la calidad de vida de nuestras personas mayores y por qué no, la de los jóvenes que con buenos hábitos en su estilo de vida podrán lograr una reducción en el escalofriante pronóstico que tiene Colombia con respecto a la osteoporosis.

 

Referencias